La intensidad no es el único criterio.
También importan la duración, la frecuencia, el cambio respecto al funcionamiento habitual y el grado de interferencia. Un duelo, una enfermedad, sustancias o problemas médicos pueden influir y deben valorarse.
El diagnóstico diferencial corresponde a profesionales cualificados y puede requerir coordinación médica.
Señales que justifican consulta.
- Pérdida persistente de interés o placer.
- Cambios relevantes de sueño, energía o actividad.
- Dificultad marcada para funcionar.
- Periodos de ánimo anormalmente elevado o irritable con menor necesidad de dormir.
- Desesperanza, ideas de muerte o riesgo.
No todos los problemas se trabajan del mismo modo.
Un episodio depresivo, un trastorno bipolar y una reacción adaptativa necesitan valoraciones y planes distintos. Aplicar consejos genéricos puede retrasar la ayuda adecuada.
La psicoterapia puede formar parte del abordaje, y algunos cuadros requieren valoración médica o psiquiátrica.
Fuentes clínicas y lecturas recomendadas
Referencias institucionales utilizadas para contextualizar y revisar este contenido.
